Causa sensación este libro, ciertamente muy interesante, acerca del primer gran tirano nacional. De especial interés son para nosotros la obsesión de Rosas por el control, la forma en la que construyó un estado policial sin precedentes y, finalmente, sus decisiones persecutorias, torturantes y hasta asesinas, al mismo tiempo que intentaba mantener "las formas" y hacer de cuenta que todo esto era perfectamente normal. Aunque no soy historiador, entiendo que este libro está muy bien logrado. Mi mayor problema con él es precisamente el momento en el que se vuelve ideológico, es decir en los comentarios iniciales y finales: en ellos, la autora quiere decirnos a través de subterfugios que hoy Rosas es Milei, una observación que es tan disparatada que no se puede decir explícitamente pero que de todas maneras es el mensaje a transmitir. En general, creo que el principal problema en la academia argentina desde el surgimiento de Milei es no entender que sus ideas difieren radicalmente (por suerte) de las de cualquier otro líder en la historia argentina. Establecer un paralelismo a partir de una retórica bombástica en común es como confundir a un pirómano con un bombero porque ambos corren hacia el fuego: sus objetivos son exactamente opuestos.