Recordar cómo la URSS se plantó ante la FIFA en 1973 y se negó a jugar el partido de vuelta en el Estadio Nacional de Chile, en las eliminatorias del Mundial, después de que el genocida Pinochet convirtiera el estadio en un centro de tortura y exterminio.
La FIFA, aún con las gradas manchadas de sangre, se negó a anular el partido en Chile, todo lo contrario, le dio el partido perdido a la URSS por 2-0 y otorgó la victoria al regimen criminal de Pinochet.
La imagen fue dantesca, los jugadores de Chile marcando un gol ante un rival fantasma, por mera formalidad, con un cartel que decia "la juventud y el deporte unen hoy a Chile"... una juventud que fue masacrada por las calles por el carnicero de Pinochet.
La misma mafia de la FIFA que hoy se niega a expulsar a "Israel" de sus competiciones y que anuló una tarjeta roja a un jugador porque Trump lo ordenó, también apoyó el golpe de estado en Chile, toda la vida siempre al servicio del poder político del capital.
"Gracias a la FIFA por hacer lo correcto".
Este fue el mensaje de Trump tras manipular el Mundial de fútbol y conseguir que la mafia de la FIFA anulase una tarjeta roja al máximo goleador de la selección de EEUU, Folarin Balogun, tras una entrada salvaje.
Esta es la credibilidad de la FIFA y el fútbol, todo está podrido por el poder y el dinero del capitalismo.